viernes, noviembre 26, 2010

la cornisa y el juego

Imagina que quieres tanto a alguien que hasta a ti te impresiona. Imagina que no paras de pensar en el/ella. Imagina que esa persona siente lo mismo hacia ti, imagina.
Imagina que esa persona no quiere entenderte. Imagina que todo para el/ella es un juego donde no quiere parar de reir, imagina que ries también pero en un momento tu risa cesa, pero la del otro no. Imagina-
Imagina que entre lágrimas escupes una confesión y haces un pedido. Imagina que sugieres al otro escucharte cuando lo pides. Imagina que el otro te ha escuchado, imagina.
Imagina que aguardas que algo cambie. Imagina que el otro nada hace por ti, que tu pedido se ahogó en tus lágrimas y el/ella sigue riendo a cuesta tuya. Imagina tu decepción, imagina.
Imagina que el otro con su personalidad efusiva, espontánea e irónica quiere hacerse el gracioso. Imagina que por esto te insulta, imagina que tu te ofendes, imagina que el otro nunca se avivó...
Imagina que tu enojo va más allá del amor que tenías, que tu silencio hacia el otro nunca te importó tan poco. Imagina que juntos caminan en la cornisa, pero tu has perdido la paciencia, tanto, que si has de caer no crees que vaya a dolerte. Imagina que ahora puedes ser indiferente.
Imagina que de repente hables, escribas o grites lo que te ocurre. Imagina que imaginaste que eras así de fuerte, que ya de nuevo eras hielo impenetrable y que te impresionaba querer tanto. Imagina que quisieras realmente cambiar las cosas y por más que intentes ya sabes que nunca te van a escuchar. Ahora, piensa,
cual es el precio a pagar? cuántas más lágrimas a derramar? qué camino hay que tomar?

cuanto influye el amar?

1 answers:

  1. el amor influye incluso en extremos inigualables, más aún cuando menos queremos sufrir, pero no nos damos cuenta que depender significa sufrir porque él otro no nos puede escuchar, porque no eentiende o no quiere. Cuando ya las palabras no tienen sentido, y no hay forma de hacerles entendes, ¿qué más podes hacer? Ponerte los pantalones, volverte el macho y marcar puntos, que las mujeres somos fuertes sin ellos, decile de una lo que te pasa, dura y sin lágrimas. Y si las hay, que le duelan a él de verte llorar, que una no puede seguir atada a lo que le hace mal, no por tanto tiempo.
    Ahora no sé, es un consejo nomás(:

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