a veces surge desde adentro un sentimiento de inseguridad, de abandono. A veces uno siente esa desazón y no comprende de donde viene o por qué no se va. Es estar triste, afligido, preocupado; es temer algo que es o parece invisible. No saber en realidad a qué tememos ni por qué.
Cuando todo lo perfecto parece escurrirse entre los dedos y la inseguridad del abismo se hace notar, sentimos que vamos cayendo, desfalleciendo, lentamente en la incertidumbre, en el preocuparse constantemente y en no encontrar respuestas ni razones exactas que justifiquen nuestro malestar.
Luego, volvemos a brillar porque nos confirman que nuestros pensamientos eran solo puras patrañas y paranoias y nos despertamos de la pesadilla.
Pero, lamentablemente, es un síndrome de la gente insegura recaer en esas miserias de alma. Y es cuestión de tiempo nada más, hasta que las inseguridades se abran paso, nos abofeteen y, o se vayan, o se queden a vivir.

Siempre pasa, aunque cada vez menos por suerte, en mi caso. Pero no podrías haber descrito mejor esa situación. Un saludo.
ResponderSuprimir"sólo puras patrañas y paranoias"
ResponderSuprimircausa gracia la palabra (y me hace acordar a como perder un hombre en diez dias mal traducido al español jaja)
me es tan familiar esta entrada. Aunque hay veces que las inseguridades son justificadas no?
Eso y más que antes en este mundo, es incertidumbre ante la totalidad. Nos hemos acostumbrado a vivir automatizados perdiendo el sentido de hacia dónde y para qué son nuestras acciones.
ResponderSuprimirY también "la ensalada" tiene razón, hay inseguridades que son generadas por alguien más, son justificables.
Un saludito!
Siempre he pensado que las inseguridades vienen cuando no somos capaces de querernos del todo. O, por lo menos, de aceptarnos.
ResponderSuprimirY es que es difícil, eh!
Ahora mismo me siento un poco como en tu texto, me ha venido muy bien encontrarte :)